¿Cuánto valen las cosas?
¿Cuánto valen las cosas? ¡Qué gran pregunta! Especialmente ahora que nuestro apreciado patrimonio basado en los ladrillos se viene abajo; ahora que nuestros bolsillos tiemblan al pensar en fin de mes y ahora que en lugar de preguntar "¿cómo va todo?" preguntamos "¿todavía trabajas?"; sin duda sí: es una gran pregunta.
Típicamente, al menos hasta hace poco, afirmábamos sin tapujos cosas como que el terreno nunca pierde valor; que invertir en un coche es tirar el dinero; y un largo etcétera que nos venían a decir que hay cosas que valen la pena y cosas que no. Y eso es algo que los compañeros de marketing llamarían insights.
Si recodáis, no hace mucho os posteé un vídeo en el que el amigo Milton Friedman hablaba de la magia de los precios para explicar el modo en que cientos de personas; es decir, cientos de intereses se unían para hacernos llegar los servicios de un simple lápiz. Esa magia, como apuntaba uno de nuestros lectores en su comentario, es la misma que puede generar monopolios, desempleo, burbujas, crisis, y otros males. Es decir, que los intereses hacen crecer y decrecer el precio hasta que de repente, como dirían los niños, se rompe la olla.
Luego, ¿quién o qué determina el precio de las cosas? La Micro-economía en eso sí es clara. La respuesta está en la curva de oferta y demanda, afectada directamente por el tipo de bien adquirido (en una escala que iría de lo básico a lo lujoso). Pero si vamos un poco más allá, en realidad, las cosas valen lo que el mundo está dispuesto a pagar. No existe un precio mínimo o máximo universal, sino que éste es coyuntural. Ningún valor tienen tasaciones pasadas, valores sentimentales o antigüedad.
Pero alguien fue el primero a estar dispuesto a pagar un sobrecoste por las viviendas allá en el año 1994-95. Alguien fue el precursor de aquello de "la vivienda es una inversión segura y rentable". Por tanto, aquí hubo algo más que el valor tácito del terreno o los acabados del piso; incluso algo más que un simple golpe de suerte o un momento de leve enagenación. En el precio de las cosas hay, a mi modo de ver, dos componentes muy influyentes: La información y la confianza.
Actualmente, de la primera, nos hartamos, especialmente para hacernos notar que estamos mal. Y de la segunda... bien, de la confianza ya nadie se fía.
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Comentarios sobre ¿Cuánto valen las cosas?
Creo que tienes razón en lo que planteas, aunque no respondiste la pregunta que era cuánto era el costo de las materia =)
aún asi me sirvió bastante gracias.
La respuesta sería: ¿Hay respuesta?
;) Un saludo