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Dación y ruina

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De Guindos propone como primera solución a la acumulación de deuda inmobiliaria de las familias la posibilidad de dación; la posibilidad de entregar el piso al banco para saldar la deuda. Pero no en cualquier situación, sino única y exclusivamente a las familias que tengan a todos sus miembros en paro y que dispongan de una única residencia. Lo definen como personas en el límite de la exclusión social.

Es decir, que sólo para cuando no haya más salida, el banco "concederá" el lujo de deshacerse de la deuda. A cambio, la entidad tendrá la "bondad" de permitir a los residentes seguir viviendo en algo parecido a un régimen de alquiler por un importe que el Ministro ha calificado de razonable, sin entrar en mayores detalles ni concreciones, y por un tiempo igualmente razonable...pongamos, ¿2 años?. Un despropósito.

Pero no queda aquí. Para premiar el "detalle" que tendrán los bancos, el gobierno permitirá desgravar las pérdidas producidas por la operación.

Ironía y demagogia a parte, es evidente que debemos dar una solución a estas 180.000 familias que no pueden hacer frente a sus créditos hipotecarios. Pero, ¿es esta la mejor manera?

Qué dilema. Cuando veo en la tv las movilizaciones de vecinos para evitar deshaucios de familias sin recursos, sin duda uno tiene el alma dividida. La parte económica y pragmática me dice que es la mejor opción y que es lo que merecen por no pagar, pero si me acojo a mi parte ética y moral, no me gusta ver que mi vecino se convierte en un posible indigente y que todos debemos tener una oportunidad.

Sin embargo me pregunto, qué pensó ese vecino cuando todo iba bien y se embarcó en semejante hipoteca. ¿Pensó en la parte económica y su beneficio personal (voy a comprar la casa mas grande posible) o en su parte más racional que solo tenía el objetivo de cubrir una necesidad básica como la vivienda? Me apuesto que fue lo primero, pero ello no le soluciona la papeleta hoy.

Hoy hay 2 responsables: el banco que engordó el precio de tasación y facilitó el crédito a quien no podía pagar, y el comprador que quiso especular con su vivienda habitual. ¿Por qué no pagan hoy los dos al mismo nivel?

La dación que propone el Sr de Guindos deja en desigualdad, una vez más, a las dos partes interesadas.

Pero hay algo que me da más miedo. Si esas 180.000 familias entregan las llaves de su piso al banco, los balances de los bancos deben ajustarse. Deben compensarse las pérdidas millonarias, y dudo mucho que se conformen con la desgravación de las mismas.

¿Quién va a pagar el pato? TODOS, porque si cae el banco, el ciclo vicioso se lo puede llevar todo por delante. Así pues, NO a la dación...no de éste modo. ¿Alguna idea más?

 

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