Empleo en Rumanía
Este fin de semana las autoridades rumanas organizarán una "bolsa de empleos" en Castellón de la Plana destinada a atraer a emigrantes rumanos que actualmente trabajan en España y quieren volver a casa. Con esta medida, se intenta solucionar un problema de falta de mano de obra que afecta al país balcánico especialmente debido a su incorporación a la UE y a las expectativas que ello genera.
Parece ser que, actualmente, hay medio millón de empleos vacantes en varios sectores de la economía rumana. Para el fomento de una ocupación autóctona, los rumanos residentes en España recibirán información sobre los puestos de trabajo vacantes en Rumanía, las tendencias de evolución del mercado del trabajo, las oportunidades para abrir un negocio, para su financiación, uso de fondos europeos y formación profesional, entre otros.
Una bolsa de trabajo similar a la prevista fue organizada el pasado 23 de febrero para los rumanos que trabajan en Italia. Debemos decir que en sus primeras semanas, el éxito sólo fue relativo. Y es que, a pesar de tocar sectores estratégicos para un crecimiento rápido como es la construcción, las condiciones laborales a las que se pueden enfrentar estas personas, en muchos casos, no compensa la posibilidad de regreso a sus raíces. Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, además, se lo han traído todo de su país.
Ciertamente, la medida parece coherente "desde el punto de vista balcánico". Pero no nos olvidemos de cómo queda nuestro país después de las oleadas de inmigrantes y la caída de la construcción. El Gobierno rumano estiman en dos millones las personas desplazadas de su país al resto de la UE. De ellos más 500.000 se encuentran en situación legal en España.
Dejando de lado los ilegales, esas 500.000 personas (no hace falta decir que en su mayoría son trabajadores de la construcción con mínimo nivel de calificación) se van a ir quedando paulatinamente sin trabajo en el próximo año 2009 debido a la caída de la vivienda. Después de eso, vienen las ayudas del gobierno y el paro. Pero, ¿y después?
No hay perspectivas de la creación de un nuevo pilar económico que sustituya la construcción, y, de haberlo, parece que con los cambios en el recién entrado gobierno, va a ser hacia una apuesta por industrias tecnológicas, donde, mal está decirlo, poca cabida tienen empleados sin preparación.
Por tanto, esta campaña de captación de empleados no debería ser vista únicamente como una solución a los problemas del país rumano o al sentimiento de los inmigrantes, sino como una vía de escape a un problema real en España: nos encontramos en un cambio de ciclo y no habrá recursos para todos.
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