Escuelas de negocios
Las principales escuelas
de negocios españolas celebran o han celebrado recientemente sus 50 años de
historia. Por ellas han pasado importantes figuras políticas y empresariales,
dando a dichas escuelas y sus ciudades un reconocimiento indiscutible en todo
el mundo. Y es que el principal activo del que disponen estos centros es
precisamente la red de conocimiento que crean a través de sus alumnos, así como
las empresas por las que, gracias a su proyección, van pasando a lo largo de su
carrera.
El surgir de estas escuelas sita a finales de los años 50, en un país en plena crisis, donde los productos eran muy poco competitivos, y donde Franco quiso iniciar a su modo lo que 30 años más tarde sería una realidad: la incorporación en Europa. Para ello se presentó el llamado plan de estabilización que, con los años, haría aparecer las llamadas ciencias de la administración de empresas.
Todas ellas surgen por una necesidad de cambio y apoyo al progreso, filosofía que las ha caracterizado y han mantenido hasta la actualidad. Sin embargo, su prestigio no proviene únicamente de la coyuntura en la que surgieron o de los valores que defienden.
Ya hemos dicho que su principal valor son, precisamente, los alumnos que pasan por sus aulas. La realidad es que se crea una red impresionante de conocimiento en la que los participantes comparten valores, formación, enfoque e historia. Es un verdadero acompañamiento en el desarrollo de cada uno de los alumnos. No hace falta decir que, solamente esto, ya es un aspecto muy valorado por las empresas reclutadoras.
Pero es que además, debemos reconocerles un esfuerzo adicional, como es la apuesta por la investigación y el desarrollo, que en nuestro país sufre una pésima inversión.
Todo ello ha hecho que la formación de directivos en Europa esté muy por encima de la de los Estado Unidos, no sólo por su metodología e inversión, sino por la internacionalización de sus docentes.
Sin embargo, hay un componente importante en la gestión de estas empresas: la imagen, la marca. Intentar aparecer bien posicionado en los distintos rankings mundiales de escuelas de negocios que ofrecen programas MBA, requiere de una inversión importante, y una estrategia clara en la que, sin duda, de nuevo, sus alumnos tienen mucho que ver. Entre otras cosas, es relevante el esfuerzo por promover la internacionalización de los alumnos, por ejemplo, finalizando sus programas en alguna de las escuelas con las que su centro tiene convenios de intercambio.
Otro aspecto capital para
la gestión de marca es el seguimiento de un proceso de selección de candidatos
acurado. El alumno, repetimos, es la futura cara de la escuela. Por tanto es
interesante revisar procedencia (equilibrar la procedencia academica y
profesional en la población que entra nueva), inquietudes y motivaciones,
procedencia (recordar el valor de internacionalizar el programa) y, por qué no,
el sexo (por aquello de la equidad demostrada). Todo dato de los candidatos es relevante para
mantenerse en los ránkings más prestigiosos.
El resultado:
- Financial Times: Ranking basado en la rentabilidad sacada al coste del programa MBA gracias a las mejoras salariales: Instituto de Empresa es el número 11, mientras que IESE se encuentra entre las 25 primeras del mundo.
- The Economist: Ranking realizado a partir de entrevistas a ex-alumnos: IESE se encuentra en el puesto 3, mientras que ESADE está en el 47.
- Y uno especialmente interesante por basarse en la opinión de las empresas que reclutan alumnos MBA: Para The Wall Street Journal, ESADE es la primera escuela a nivel mundial, mientras que IESE se encuentra en el puesto 19.
Sin duda, para sentirse orgulloso.
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