Formación profesional y su demanda en las empresas
Como ya comentamos anteriormente en Observando la Econosfera, hubo un momento en España en el que era necesaria la entrada de inmigrantes que facilitara el proceso de crecimiento económico que Europa nos pedía para nuestra suscripción en la UME ("Inmigración para el desarrollo" ). Sin embargo, como también adelantamos, las necesidades han cambiado en cuanto al perfil de desarrollo al que queremos llegar, y por tanto, también lo han hecho en cuanto a qué nivel de preparación se requiere para esas incorporaciones.
España es el país de mayor crecimiento económico que hay actualmente en Europa. Esto, unido al objetivo de ser una economía basada en la innovación y el valor añadido, hace que sean necesarios gran volumen de mandos intermedios formados y cualificados.
¿Y de dónde vienen esos señores? Lo cierto es que hasta ahora la única vía de acceso eran las dichosas prácticas, pero, sobretodo, la incorporación de jóvenes a ciclos de una Formación Profesional absolutamente desprestigiada.
Sin embargo ahora, esta concepción esta en proceso de cambio. Existe un esfuerzo y un interés crecientes, tanto por parte de las administraciones como de las empresas, por fomentar los estudios de grado medio que den como resultado un volumen importante de jóvenes preparados para cubrir las necesidades reales del mercado.
Y es que durante muchísimo tiempo hemos estado arrastrando cierto síndrome de titulitis que ahora estamos pagando con creces. Hay saturación de gente preparada, y otro tanto de personas sin formación de ningun tipo (un 49% de los trabajadores en España tienen, a lo sumo, la ESO): Faltan especialistas y mandos intermedios. En la actualidad, como ejemplo, el sueldo de un soldador, un fresador, un enconfrador, un lampista, etc, es muy superior a la media de los sueldos de personas universitarias, con masters y postgrados de la misma edad, a causa de las diferencias abismales entre oferta y demanda.
Es por ello que, en previsión de todo esto, las empresas han empezado a tomar cartas en el asunto, asignando recursos propios para ayudar a las administraciones locales a desempeñar formación a alumnos que, claro está, tendrán trabajo asegurado en esas empresas incluso antes de finalizar su formación. Estas ayudas, en forma de maquinaria, instalaciones o bolsa de trabajo, ayudan a adaptar la formación reglada de los aprendices a los requisitos concretos de cada sector gracias al abal de las empresas que los componen.
Debemos tener en cuenta que hay muchísimos sectores donde el proceso de formación interna es muy largo antes de que el empleado sea realmente productivo. Una de las principales razones ha sido el poco nivel de especialización que en realidad ha estado ofreciendo el programa de Formación Profesional hasta el momento. Luego es de esperar que sean cada vez más las empresas que vean necesaria su implicación en la preparación reglada de los futuros mandos intermedios de sus organizaciones, de modo que nos situemos más cerca de la media europea en lo que a nivel de preparación de los trabajadores se refiere.
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