El negocio de las materias primas y los productos básicos
Sube el precio del cereal repercutiendo directa o indirectamente en el precio de productos básicos como el pan o la leche.Todo el mundo habla de ello, pero pocos entran a pensar en los motivos. No los culpo. Lo más lógico es que la Sra. Paquita de turno, con su panadería en algun barrio obrero de cualquier gran ciudad, achaque la subida de los precios a una mala gestión del Gobierno. ¿Pero qué puede hacer realmente el Gobierno en esto?
Como siempre que hablamos de especulación, hablamos de una situación de desequilibrio entre oferta y demanda. Visto en datos:
- La demanda, en 2007, a nivel mundial, ha subido un 13% frente al 12% del incremento de la oferta
- En España, el 30% del cereal consumido proviene de demanda externa.
- Los stocks de cereales han disminuido en el presente año hasta un 40% respecto 2006
- En septiembre, el precio/tonelada de cereal se situó en 234 euros; un 56% más que el mismo mes de 2006.
Veamos muy resumidamente de dónde puede venir ese exceso de demanda y nos daremos cuenta, entre otras cosas, de que el mundo es muy pequeño y que la Sra. Paquita tiene las miras muy cortas:
- Los paises emergentes como China o la India, han incorporado a su dieta productos derivados del cereal, fruto de su proceso de occidentalización. Es incluso habitual ver campañas, por ejemplo, en pro del consumo de leche en oriente, cuando, y esto es una curiosidad (algo frívola si se quiere), sabemos que los Chinos son amarillos por su intolerancia a la lactosa. No hace falta ser muy listo para ver el efecto de 3000 millones de personas que de repente generan demanda.
- Como en los mercados de valores hay gente muy antenta a los movimientos globales, la tendencia, especialmente en inversión de futuros, ha sido la de desplazar los fondos utilizados para construcción, hacia el mercado de los cereales y otras materias primas. Con ello, lo que se consigue, es crear espectación: "si ellos invierten debe ser que va a subir". Por tanto, el pequeño inversor también ha ido detrás, alimentando esta espiral de subida de precios.
- La tan clamada indústria del biodiesel, a la que todo el mundo ataca, no diremos que se está al margen de esta situación, pero la realidad es que sólo representa (en Europa) el 2% del cereal consumido. No obstante, sí es cierto que se espera un incremento en 2008 hasta el 18%. Pero seamos sensatos. Las indústrias productoras de biodiesel no pueden reconocer ese efecto incremental en el precio, pues ello los hace menos competitivos.
Pero, ¿por qué disminuye la oferta?
- En primer lugar, el payés no es tonto, y por fin ve con la sartén por el mango a la hora de imponer sus precios. Por ello se dedica, ante la proyección que parecen tener sus productos, a estocarlos, reduciendo así la cantidad ofertada a la espera de un boom de precio al que él también contribuye.
- Por otro lado, grandes poductores de cereales como Australia o Argentina, han tenido cosechas muy mermadas debido a condiciones climáticas de sequía muy pronunciadas en los últimos años (Otro problema global: Calentamiento)
- Empresas de inversión no especializadas absorben pequeños productores de modo que controlan el destino de sus productos, y con ello, los precios, con un mero fin especulativo o de mejora de los resultados de negocios compelmentarios.
Sin embargo, no nos olvidemos que ante tanta creación de espectativas, esperar grandes rentabilidades va inevitablemente unido a grandes riesgos. Y es que ante la fluctuación e incertidumbre de los precios y el gran número de intermediarios, el riesgo es tanto para el que vende como para el que compra. El que vende, porque puede caer en el error de esperar demasiado, y el que compra porque sobredimensionó la demanda prevista.
¿Y qué puede hacer el Gobierno local para ayudar a la Sra. Paquita a mantener sus precios? Pues la verdad es que poco, a no ser que "financie", de un modo u otro, el consumo de productos básicos, sea mediante la rebaja del IVA impuesto, o sea mediante la rebaja de los aranceles aplicados a la importanción de estos productos y que, por supuesto, repercuten en el precio final. En definitiva, reducir la recaudación por esta vía para después obtenerla por otra con el fin de que se eriquezca un tercero: poca solución cuando hablamos de un país contra un mercado global.
Las consecuencias, como siempre, las pagan los consumidores, pero sobretodo, zonas que, como latinoamérica, "por desgracia" basaban su sustento en la producción de cereales y el consumo de tortas y que, ahora, se estocan a la espera de generar riqueza para otros. Y no, el payés no va a hacer el agosto.
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