Cuando el frío no aprieta
Recientemente hemos hablado del sector turismo ("Turismo de nieve en tiempos de sol" ) como caso de análisis de la repercusión del cambio climático en la economía y el desarrollo de las empresas. Pues bien, en este caso intentaremos exponer la realidad de otro sector íntimamente relacionado con la climatología: Servicios Técnicos para Instalaciones de Calefacción, los cuales suelen ser empresas familiares de no más de 5-10 técnicos operarios que en algún momento empezaron a representar en exclusividad a marcas que han optado por externalizar sus servicios postventa como vía de reducción de costes y aumento de proximidad al mercado y la flexibilidad en la respuesta.
Las principales amenazas con las que conviven estos servicios técnicos són los costes de personal, la estacionalidad del trabajo, los costes de estocaje de recambios y, ante todo, la climatología, que todo lo mueve.
Vayamos por partes. Haciendo ahora referencia al post sobre Formación Profesional ("Formación Profesional y su demanda en las empresas"
), este sector es de los que se ve huérfano de aprendices. No existe en
el momento un FP que cubra todas las especialidades necesarias para el
desarrollo de las tareas de los técnicos (hidráulica, electrónica,
mecánica). Eso acarrea unos costes importantísmos en la empresa, pues
el tiempo medio de preparación de un operario puede fluctuar de 3 a 10
meses. Además, un técnico recién formado no está capacitado para
solventar todo tipo de averías, por lo que el momento en el que empiece
a ser rentable se va retrasando.
Pero hay algo que empeora lo anterior: La estacionalidad. Muchos són los servicios técnicos que procuran diversificar sus servicios para otro tipo de instalaciones no tan focalizadas en la época invernal. Un ejemplo son los sistemas de aire acondicionado o las instalaciones de placas solares. Sin embargo no es sencillo, pues dependen de la presencia de la marca a la cual representan en esas gamas de productos. Es decir, no pueden decidir diversificarse a no ser que la marca lo decida. Además, se trataría de una decisión que podría provocarles, de nuevo, tensiones debidas a la falta de técnicos especializados. Crecer o diversificarse es invertir y financiarse, y eso es algo a lo que estas empresas, en la mayoría de los casos, no se pueden enfrentar.
Esta estacionalidad afecta especialmente al punto anterior: ¿Cuál es la dimensión ideal de plantilla para dar el mayor nivel de servicio al mínimo coste? La respuesta no es sencilla. Si bien la empresa conoce la demanda que habrá de mantenimientos preventivos para el próximo año a tenor del crecimiento de los contratos, es mucho más complicado saber cuál va a ser el volumen de solicitudes de averías. Para ello, muchos SATs invierten horas y esfuerzo en la implantación de sistemas de indicadores que les ayuden a prever con cierta rigurosidad cuál podría ser la necesidad en el año siguiente. Pero, ¿hará frío?
Por otro lado no olvidemos una cosa: Ese seguimiento de las averías es
útil, pero, pase lo que pase, despedir a un técnico nunca será la
solución, dada la complejidad para encontrar a otro en el futuro, y los
costes que acarrea la formación. En estos sectores es básico el trabajo
por fidelizar los técnicos, incluso en temporadas de baja
productividad.
Por útlimo están los estocs. Podríamos pensar que no son un problema. Pues bien. Trabajar para una marca en exclusividad significa que tu nivel de servicio depende de la disponibilidad de piezas de un solo proveedor. De lo contrario un usuario puede verse sin agua caliente o sin calefacción durante semanas, lo cual es inconcebible. Es por eso que los servicios técnicos se ven obligados a conocer todas las referencias para las que el proveedor único presenta mayores dificultades de suministro. De nuevo, este tipo de empresas se enfrentan a la compleja tarea de hacer previsiones en base a datos absolutamente dependientes del factor clima, pues hay que pensar que si hace mucho frío, o si una família de máquinas sale defectuosa, la demanda se realiza al mismo tiempo desde todos los puntos de España al mismo proveedor. Es decir, es probable que depués de haber hecho un buen estudio de estocs mínimos, nos veamos con un proveedor sobrecargado. Única solución, soportar los costes financieros de un estocaje costoso, en ocasiones de baja rotación, y que puede llegar a ser obsoleto con relativa celeridad debido a las innovaciones de las marcas.
En resumen: Estacionalidad con plantilla fija, a menudo sobredimensionada, altos costes de formación, dependencia de marca (incluso tarifaria) y altos costes de estocaje. Sólo falta esperar que haga frío y podamos pagar las pólizas de crédito.
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