¿Quieres declarar tu dinero negro?
A todos los que guardáis billetes morados debajo de una losa o, si son muchos, en algún maletín de lujo, el Gobierno se está planteando (eso sí, con la boca pequeña) que estos sean declarados y puestos nuevamente en circulación transparente. Yo, la verdad, no soy de esos "afortunados", por lo que no me puedo imaginar qué garantías pediría yo si accediera...
Sea como fuere, la justificación de esta propuesta es bastante lógica: La recaudación por IVA y la Seguridad Social han disminuido un 34% en correlación con la caída del consumo privado y el aumento del desempleo. Por ello, el Gobierno, para evitar un incremento de la recaudación por vía de otros impuestos de nueva creación, se ha propuesto conseguir sacar dinero "de la nada".
Y es que el tema, cuya existencia es conocida, parece tratarse siempre como un gran tabú de la sociedad moderna. En cifras, uno de cada cuatro euros es "negro" (54.000 millones de euros desaparecidos), lo que supone un impago, sólo por vía de impuestos, de 25.000 millones al año. Hacer que vuelvan a las arcas públicas permitiría unos ingresos adicionales sin necesidad de tocar los impuestos, poder prestar más dinero a las entidades financieras y traspasar así, ese dinero a familias y empresas. Es decir, transformar en depósios a largo plazo esos 11 millones de billetes de 500 euros para financiar la actividad económica.
De momento no hay nada concretado; ni siquiera el modo en que Hacienda se comprometería a no perseguir a estas "buenas personas". Pero lo cierto es que el tema no es naif. Nos encontramos ante una paradoja llamada amnistía fiscal para el que durante años ha estado eludiendo sus responsabilidades. Es gracioso que después de todo, los que se lucraron gracias a maniobras financieras relacionadas con la construcción (y que actualmente todavía tienen el 25% de los billetes de 500 euros desaparecidos) sean los que ahora los condonados para así intentar devolver algo de liquidez al Estado, ¿no os parece?
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deben mantenerse siempre al pie del cañón. Fijémonos que, a pesar de los malos datos de ventas de finales del 2008 e inicios de 2009, prácticamente todas las marcas estarán presentes en el próximo Salón del Automóvil de Barcelona. Sin embargo, si echamos una ojeada a los distintos modelos presentados, vemos que el incentivar la compra de vehículos en tiempos de crisis y el diseño y fabricación de modelos vanguardistas, no siempre son fáciles de conjugar.
El resultado ha sido que durante meses nos hayamos encontrado conviviendo en los concesionarios, modelos "obsoletos" y sus versiones actualizadas. Ello, por supuesto, más allá de la imagen que genera, produce en el consumidor y en el vendedor el dilema del precio. Es evidente que no vamos a pagar lo mismo por un modelo que por el otro. Sin embargo, los bonus por ventas para un comercial nunca serán los mismo vendiendo uno u otro.
Nos encontramos en situación de amenaza por pandemia de gripe porcina (que, dicho sea de paso, fueron contagiados en un principio por el hombre) y ello, por supuesto ya tiene sus consecuencias económicas en todo el mundo. Las distintas opiniones y conjeturas de expertos y no tan expertos sobre la posible evolución y dispersión de la enfermedad, están precipitando una cadena decisiones que pueden llevar a agudizar la crisis global para determinados países, alargándola más de los previsto, y llevando a caídas de los mercados en su peor momento.

Pero existen también indicadores no tan coyunturales y que forman parte ya de nuestro día a día. Cuando por ejemplo iniciáis un viaje, una de las principales preguntas que uno se hace es "¿es un país caro?", "¿Cuánto dinero necesitaré?". Pues bien, un modo interesante de saber si el país es caro o no es, por ejemplo, preguntando, qué vale un BigMac. La famosa hambueguesa de McDonalds debe ser, y con diferencia, el producto más estandarizado del Globo. Sabe exactamente igual un BigMac en Londres que en Venecia, en Nueva York que en Singapur. El secreto: una hamburguesa, 3 pepinillos, lechuga, cebolla, y la estupenda salsa exclusiva del mismo nombre. Algo tan inamovible, sin embargo, tiene precios muy dispares alrededor del mundo. Aprovéchalo y deduce, aproximadamente, cuál es el nivel de vida del país. De hecho, el llamado Índice BigMac, es considerado como una medida de valoración justa. Es decir, mediante el análisis del precio de un BigMac, comercializado en cualquier parte del mundo, podemos sacar conclusiones, por ejemplo, sobre los valores relativos de las distintas monedas. El índice BigMac ha conseguido predecir si la paridad de cambio entre el euro y el dólar se inclinaría hacia un lado o hacia otro.