Pequeño comercio vs. Grandes superfícies.
Estos días la Comunidad de Madrid ha hecho la propuesta de ampliar de 20 a 22 los días festivos de apertura de los grandes centros comerciales. Esta medida, aplicada de distinto modo y en distinta medida en cada comunidad autónoma, deja una vez más al pequeño vendedor en inferioridad de condiciones (a pesar de tener permitida la apertura en esos mismos días).
Pero vayamos por partes:
- De acuerdo. El consumidor al final lo que quiere es poder acceder a las compras en el momento que tiene tiempo, es decir, en días festivos, y por supuesto, lo que quiere es acceder a los mejores precios, siendo algo que, aunque sólo sea por volumen, bien pueden ofrecer las grandes superfícies.
- Es verdad. Estas grandes superfícies también deben tener derecho a acceder a este tipo de clientes y poder cubrir sus necesidades.
- Por supuesto que los pequeños vendedores tiene la posibilidad de abrir. Pero ¿es eso real? ¿Tiene realmente el pequeño comerciante la posibilidad de contratar a personal adicional para poder abrir esas fechas y luchar, así, por proteger su clientes? Yo digo que no. Por tanto, la medida no parece realmente proteger la equidad comercio/gran superficie.
- ¿Y los gobiernos? ¿Quiere realmente proteger el pequeño comercio como fuente de calidad y servicio? No lo creo.
Este tipo de leyes, que parecen ir en la línea de dar respuesta popular a la demanda, podrían bien ir enfocadas hacia otro lado. Ya lo sabemos, el consumo de las famílias supone el 60% del PIB español. Por tanto, hay que protegerlo. Pero también es cierto que un exceso de demanda genera inflación. Con estas dos premisas, es sencillo entender estas regulaciones. El pequeño comercio, por limitaciones intrínsecas, tiene precios más elevados.
Para el que no lo vea, tenemos el caso de Catalunya, que año tras año tiene un índice de inflación varios puntos por encima de la que corresponde a la totalidad del Estado (aunque este año los precios de la gasolina y alimentación han compensado bastante el tema: 4,3% frente al 4,2% estatal).
La razón: somos demasiado románticos y fieles con la Sra. Pepita del colmado de la esquina.
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