Sube el paro, sube el paro, sube el paro
5,3 millones de parados; 1 de cada 4 personas de población considerada activa; más de 1,5 millones de familias con todos sus miembros en paro que, en breve, no tendrán ningún tipo de ingreso.
La situación es de ciclo vicioso claro. Nos encontramos en una fase de empeoramiento continuo de la situación económico-financiera.
La política de recortes representa más bien un método de reconocimiento internacional de valentía como gobernantes, que una solución real a los problemas del país.
La política de recortes es una política agotada y estéril.
Teníamos bueyes y lujosos carruajes; teníamos muchos, incluso demasiados para la necesidad de nuestros campos. Comían varias veces al día, y lo hacían en bonitos establos con grandes estocajes de producción a la espera de poder especular...Pero vino la crisis, y los estocajes cayeron de precio y fueron pereciendo. Decidimos vender algunos bueyes y dejar los más fuertes. De los carros hicimos leña y pasamos a usar sacos. Pero seguía sin ser necesario tanta masa productiva y reducimos más el número de bueyes y, ahora también, el numero de dietas diarias. Después recortamos el agua y cerramos algunos campos. Pero seguía sin ser suficiente para poder mantener los bueyes e igualar la demanda. Redujimos un poco más las dietas y la calidad de las comidas, lo que llevó a que, por el camino, murieran algunos bueyes. Con menos bueyes, cultivamos menos campos, ganamos menos dinero, y perdimos más bueyes; los que no perdimos, no tenían fuerzas para remover las tierras, y no podíamos cultivar.
Si reducimos los sueldos de los empleados, permitimos despidos, cerramos empresas, subimos impuestos y, en definitiva, mermamos el poder adquisitivo de los ciudadanos como medida de recuperación, estamos matando la única salida con final feliz: el consumo privado. Hay que recortar; sí. Pero no podemos permitir que se llegue al punto de perder la capacidad productiva de la población; la capacidad de consumo y las ganas de crecer del país.
Siempre hemos dicho que es preferible financiar el empleo y no los despidos; ayudar a las empresas y no invertir en subsidios que agotan la capacidad del Estado para invertir y apostar por un crecimiento seguro. Una vez hechos los primeros recortes, ahora hay que arriesgar e invertir en sectores estratégicos de alta ocupación.
Da miedo pensar qué ocurrirá cuando cerremos el mes de marzo y las empresas que siguen aguantando el tirón cedan por fin en su empeño por luchar por su viabilidad tras someterse a un nuevo trimestre de malos resultados. Pronostico numerosos ERE a partir de entonces.
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