Televisión: La tecnología rompe barreras.
En esta ocasión abordamos un sector en cambio significativo y que durante muchísimo tiempo vivió un oligopolio repleto de facilidades. Hablamos de la televisión, pero en toda su dimensión. Y es que debido a la aparición de nuevas tecnologías, las empresas de comunicación han pasado de ofrecer televisión o radio, a ofrecer, símple y llanamente, contenidos, sea cual sea su soporte.
Entonces, ¿puede la tecnología afectar a la concepción estratégica?. Veamos.
Empecemos por plantear cuál es la situación actual del mercado televisivo. Nos encontramos en un mercado que no crece desde hace años. Según datos de la hasta ahora llamada Corporación Catalana de Radio y Televisión, el consumo de contenidos por televisión se ha mantenido inmóvil los últimos 15 años alrededer de los 180-220 minutos por espectador y día (sí, yo también quedé horrorizado). Esto quiere decir que el mercado no crece. Y lo que es más preocupante, el consumo de los jóvenes, que son el público objetivo por excelencia por ser los verdaderos prescriptores, muestra decrecimiento.
¿Quién va a querer invertir en un negocio sin espectativas de crecimiento?
Añadamos más datos: Las inversiones de las empresas anunciantes en canales de TV también están en descenso. Además, dichas inversiones, están cada vez más atomizadas por la creciente variedad de canales, por lo que cada vez toca a menos.
¿Dónde esta la posibilidad de crecimiento? ¿Dónde está el portafolio potencial? ¿Cuáles van a ser en el futuro las vacas lecheras?
Si acudiéramos a M.Porter y a su famosa matriz de las 5 fuerzas, nos diría que la radio y televisión tienen enormes amenazas. Nos diría que se están rompiendo las barreras de entrada al sector y que se está cambiando el modo de competir, y que, por tanto, debemos cambiar la estrategia de desarrollo de nuevas ventajas competitivas.
¿Cómo mantener competitivo un negocio que está por desaparecer debido a los nuevos usos?
La tecnología, en su esencia, sirve para romper barreras de entrada a sectores controlados. En el caso de la televisión, la tecnología ha propiciado que cualquiera pueda crear su propia cadena de emisión vía internet, a bajo coste, y competir con los grandes medios, no sólo en contenidos, sino en la inversión de los anunciantes. La tecnología aplicada a la emisión televisiva, ha roto la magia de ser el proveedor quien fija los horarios. Ahora lo que interesa es TV bajo pedido. Pero en realidad, lo más importante, es que el consumidor ya no busca TV, sino contenidos, y ese ejercicio de cambio es aún tarea pendiente en muchas cadenas que se dedican, solamente, a ordeñar sus cada vez más famélicas vacas. ¿Cómo sino Youtube iba a ser interesante para Google, quien, casualmente acaba de anunciar que piensa introducirse en el sector TV?
Básicamente las nuevas tecnologías abren tres frentes posibles de crecimiento: Internet, con la extensión del cable y Adsl de nueva generación; la telefonía movil 3G; y otros tales como la IP-TV (Imagenio), la DVBH (recepción de TV digital en móviles), o las redes sociales (Youtube, MySpace, etc). Adicionalmente a esto, estas tecnologías ofrecen algo básico en cualquier sector: información real sobre el mercado. Hasta el momento el uso de paneles de escucha era el método más sofisticado de medición del share. Ahora, mediante el control por IPs, etc, accedemos a patrones reales de consumo a tiempo real, sabiendo qué funciona y qué no funciona. No nos olvidemos que las oportunidades no se encuentran en la tecnología, sino en el mercado. Cómo usemos las herramientas disponibles para crear ventajas competitivas que nos diferencien dentro de nuestro mercado, es algo muy distinto.
En este momento, el 10% del consumo televisivo procede ya de audiencia on line. Aún así, y a pesar del optimismo que se desprende, la pregunta está clara:
¿Ha llegado a tiempo la TV convencional a este tipo de mercados?
Aquí va algún ejemplo de difusión on line:
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