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TVE sin publicidad

lunes, 30 de noviembre del 2009
Baldrichpor Baldrich

Desde el pasado 1 de septiembre, Televisión Española ha eliminado de su parrilla los anuncios publicitarios. Eso quiere decir que ya podemos ver de un tirón España Directo o La Señora (mis abuelos estarán encantados). Independientemente de esto último (de poco valor para muchos), la nueva situación de la televisión pública genera amenazas y oportunidades.

Así ha dado las gracias TVE y La2 a 50 años de anunciantes financiando:

Hablando con un compañero ex-productor de televisión, me comentaba la enorme oportunidad que para muchas pequeñas productoras pueden suponer las más de 9000 horas que ahora quedan sin ocupar en las programaciones de TVE y La2 gracias a la eliminación de los 400.000 anuncios que en 2008 se proyectaron por las cadenas estatales. Esperemos que la dirección de TVE no nos defraude y le dé un giro a la programación, en contra de lo que presupone el Sr.Javier Perez de Albeniz (del recién desaparecido SOITU.ES), quien dice que las únicas propuestas pasan por alargar noticiarios y series.

Quizá tampoco es de extrañar que no haya mejores ideas si pensamos en el dinero que supone esa publicidad que ahora no se va a emitir. Hablamos de unos 550 millones de euros que habrá que sacar de otro lado. Pero esa no deberá ser la excusa, pues, de momento, el Gobierno ha hecho provisión de fondos por la misma cifra.

Por otro lado, me planteo si será posible mantener publicidad dentro de los programas, como hasta ahora. Hablo de los colchones LoMonaco, y temas por el estilo propios de programas de entretenimiento que se dan por la mañana. También pienso en publicidad encubierta en series de televisión producidas por TVE en forma de atrezzo en los escenarios...etc. ¿Podrá seguirse haciendo?

Según comenta el Sr.Perez de Albeniz, los 550 millones de recaudación de TVE pasaran ahora a manos de las cadenas privadas, aunque, por supuesto, de manera más atomizada. Yo no estoy del todo de acuerdo si, por otro lado, defendemos que la eliminación de la publicidad le puede suponer a las cadenas públicas estatales un punto porcentual de incremento de cuota. Vamos, que cuanta menos publicidad, menos zapping y mayores ratios de share.

Por tanto, sería de tontos ampliar publicidad por parte de las cadenas privadas. Por otro lado, tampoco creo que las empresas anunciantes vean necesario incrementar la publicidad en el medio televisivo en contra de otros canales en los que ahora sí puede que se arriesguen, al disponer de un saldo a favor para la inversión. Hablo, por supuesto, de internet.

En todo caso, lo que parece claro es que hay un dinero que puede ir al ahorro, a la publicidad en televisiones privadas, a las productoras o a otros canales de publicidad...y eso, es una buena noticia (quitando que ahora ya no dispondremos de unos minutos para ir al baño durante la reposición de Ben Hur de estas Navidades).

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Comentarios sobre TVE sin publicidad

TVE,... de momento sin publicidad.

 En la película «Sospechosos habituales», Kevin Spacey le hace decir a Keyser Sozé:   "La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía".

Adelantarse a la jugada como el autómata se adelanta al humano. La televisión pública, en una estrategia “Napoleónica”, comienza el año con el sueño más deseado del espectador más pasmado y desorientado. Un mundo televisivo sin cortes publicitarios ni tiempo para ir a evacuar lo que del cuerpo sobra. Pero ahora, puede ser, que cuando estamos viendo otra cadena, inconscientemente, el dedo actuante y ejecutor del mando a distancia pulse el botón de la “primera”, porque “cree”, que no hay anuncios ni reclamos del tormento que provoca interrumpir el momento más álgido de una película, para mostrarnos un  champú retavilizador para cabellos grasos o cabellos o secos, o para cabello sucios..., o un fregasuelos de brillo insuperable que ni mármol de Carrara. Pero el mal puede ser ciego. Porque..., ¿puede ser una treta y engaño de la publicidad subliminal disfrazada? Esto es; la que no entra por la retina, sino por los recuerdos de sus “archivos” y reportajes de añoranza que suelen poner en TVE, donde pueden soltar un anuncio del Cola Cao, o de una nevera de hace treinta años, o de un perfume con esencias de “aromas del Caribe”, que todavía deja huella. Porque algunas de esas marcas, todavía existen. Actuando como un almacén de los recuerdos, que se activa por condicionamiento, dibujando un esbozo que invoca a una regresión de aquello que parecía estar olvidado. Pero que durante años, ha estado guardado en nuestro cerebro, como un duendecillo con melodía de campañillas que se acciona con un melancólico recuerdo de: “Un verano azul”. Pongamos por caso.

Ahora, al contribuyente, parece que le tocará  asumir casi todo su presupuesto de los impuestos para llenar el vacio que deja el seguro ingreso del reclamo donde la publicidad ya no llegará, y donde el ingenio suple al recaudador impuesto. La batalla por la audiencia abre otra vía para la carrera del “Prime Time”, de inteligencia estudiada y financiada por el mismo televidente. A la sombra del favor de la libertad ha de llorar el termómetro que mide la velocidad con la que vivimos, donde todos quisieran ser los últimos en adaptarse a las nuevas tecnologías, que empujan y apremian con descodificadores instalados a última hora, omnipotentes como monolitos encima de algunos antiguos aparatos, de simbología para alimentar la “bestia”, que es para el fin que fue creado. Y adaptarse al televisor, donde los dos aparatos, quedarán amigos para siempre.

¿Echaremos de menos la publicidad como la espuma en el agua o como el humo en el fuego? Todo se verá. Porque presas somos del consumismo, del marketing agresivo y del compre hoy y pague mañana. A la muerte del reclamo y la propaganda que tantos años ha formado parte de nuestra cultura, le puede seguir la indiferencia, e incluso la melancolía, de una España pintoresca y acostumbrada a que le vendan desde una lavadora que centrifuga casi a velocidad luz, hasta un apartamento muy lejos de su hogar, convirtiéndose en habitante de fin de semana de colmenas de cemento.

La televisión siempre ha sido una mirada en un opaco ventanal donde asomarse. Y ahora, despojado ya, del entrecortador clásico anuncio que tanto disgustaba a algunos. Aprovechemos ahora la sabia de las otras cadenas que darán rienda suelta a su gula. Porque,  con esta reforma, las privadas se beneficiarán de la publicidad suprimida en TVE, quedando todavía muchos anuncios por disfrutar y deleitar. Y, al final, en un futuro no muy lejano, puede que tengamos hasta un canal temático de Tele Tienda. De pago, se entiende. Claro.

Esperemos que los encargados de manejar los engranajes diseñados con la idea de tapar el embuste sepan lo que hacen, «Funcionará, porque el espectador quiere creer», Y que al final, todo esto no sea en vano ni maquillaje para tapar fusiones entre cadenas, y acabemos todos dependiendo de un corporativismo o institución de mando único. El futuro, siempre incierto es. "La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía".

Sergio Farras

(escritor tremendista)

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